¿Estamos convirtiendo el celular en nuestro primer médico?

Hay una escena que probablemente se repite todos los días en miles de hogares:
Alguien siente algo diferente.
Un dolor.
Un mareo.
Una molestia.
Una sensación que no sabe explicar.
Y antes de llamar a un médico, antes de pedir una cita e incluso antes de comentarlo con alguien de confianza, toma el celular.
Abre Google - Escribe el síntoma - Y comienza a leer.
Cinco minutos después aparecen posibles explicaciones, diez minutos después, aparecen videos.
Quince minutos después, probablemente ya encontró a alguien que describe exactamente lo mismo que está sintiendo.
Y entonces aparece la frase:
"Creo que tengo esto."
El médico que cabe en el bolsillo
Nunca habíamos tenido tanta información disponible, y eso, en muchos sentidos, es extraordinario.
Podemos acceder desde prácticamente cualquier lugar a información publicada por hospitales, universidades, organismos de salud y organizaciones científicas. También podemos encontrar explicaciones que nos ayuden a entender mejor términos médicos que antes resultaban completamente desconocidos.
La Organización Mundial de la Salud reconoce que las plataformas digitales pueden influir en las decisiones relacionadas con la salud y ha trabajado precisamente en promover fuentes de información sanitaria confiables en redes sociales.
Pero tener acceso a información no significa necesariamente saber interpretarla.
Y ahí está el verdadero problema.
Pero... Información no es diagnóstico
Una búsqueda en Internet puede mostrarte que determinado síntoma aparece en distintas situaciones.
Pero conocer una lista de posibilidades no significa saber cuál corresponde a una persona específica.
Dos personas pueden presentar una molestia similar y tener circunstancias completamente diferentes.
Por eso, el verdadero riesgo no necesariamente está en buscar información.
Está en convertir una búsqueda en una conclusión.
La Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. recomienda comprobar quién publica la información, cuál es el propósito del sitio, de dónde proceden sus afirmaciones, si existen referencias y si el contenido está actualizado. También recomienda conversar con un profesional antes de utilizar información encontrada en Internet para tomar decisiones que puedan afectar nuestra salud.
El algoritmo tampoco conoce nuestra historia completa
Hay otra cuestión que pocas veces discutimos.
Cuando buscamos información sobre un síntoma, el algoritmo intenta mostrarnos contenido relacionado con lo que estamos buscando.
Pero el algoritmo no conoce necesariamente nuestro historial médico completo.
No conoce todas nuestras circunstancias.
No puede hacer una evaluación clínica simplemente porque escribimos una frase en un buscador.
Y mucho menos debería convertirse automáticamente en la autoridad final sobre lo que nos ocurre.
La OMS advierte que la información incorrecta o engañosa relacionada con salud puede contribuir a decisiones perjudiciales, automedicación, abandono de tratamientos o diagnósticos incorrectos.
Pero tampoco se trata de demonizar Internet
Aquí es donde la conversación se vuelve interesante.
Decir que Internet puede ser peligroso no significa que debamos dejar de utilizarlo para informarnos.
Al contrario.
La información sanitaria disponible en Internet puede ser una herramienta valiosa cuando sabemos evaluar su calidad.
La pregunta debería ser:
¿Quién lo dice?
¿De dónde salió esa información?
¿Qué evidencia presenta?
¿Está actualizado?
¿Quién escribió el contenido?
¿Tiene referencias?
Esas son precisamente algunas de las preguntas que recomiendan organismos como la OMS y MedlinePlus para evaluar información de salud en Internet.
La pregunta incómoda
Quizás el verdadero problema no sea que nuestro celular se haya convertido en una fuente de información médica.
Quizás el problema sea que, poco a poco, estemos empezando a tratarlo como si fuera nuestro médico.
Porque buscar información puede ser el primer paso para comprender mejor algo.
Pero no necesariamente debería ser el último.
Y quizá deberíamos hacernos una pregunta antes de darle crédito a cualquier publicación, video o resultado de búsqueda:
¿Estoy buscando información para entender mejor lo que me pasa… o estoy buscando una respuesta que me permita no consultar a un profesional?
La diferencia puede parecer pequeña.
Pero no lo es.
En Guía Salud RD queremos abrir la conversación
No queremos decirte que dejes de buscar información.
Queremos preguntarte algo más incómodo:
¿Cuánto confiamos en lo que encontramos en Internet cuando se trata de nuestra propia salud?
Porque quizás el próximo médico que consultemos no esté en un consultorio.
Quizás esté en la pantalla de nuestro celular.
La pregunta es si deberíamos dejar que lo esté.
Fuentes consultadas: Organización Mundial de la Salud (OMS) y Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. (MedlinePlus).
Este contenido tiene fines informativos y editoriales. No sustituye la evaluación, diagnóstico ni orientación de un profesional de la salud.





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