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Malnutrición Infantil en RD: Tendencias y Riesgos

Según datos de: ENPARD (MISPAS / INABIE) y UNICEF.




La desnutrición por falta de acceso a alimentos fue, durante décadas, la principal batalla de la pediatría en la República Dominicana. Sin embargo, el panorama epidemiológico ha dado un giro dramático. Hoy en día, los consultorios pediátricos y las unidades de nutrición del país enfrentan un enemigo diferente, pero igualmente peligroso: el sobrepeso y la obesidad infantil.


De acuerdo con los datos más recientes del panorama global de UNICEF, el exceso de peso ha superado formalmente a la desnutrición tradicional como la forma más prevalente de malnutrición en la infancia de la región. En la República Dominicana, esta realidad no es una proyección a futuro; es una crisis sanitaria del presente que mantiene en alerta roja a las sociedades médicas.


Una radiografía de la realidad nacional: 1 de cada 3 niños en riesgo


Para entender la magnitud del problema, es necesario remitirse al Estudio Nacional de Estado Nutricional de los Escolares (ENPARD), desarrollado de manera conjunta por el Ministerio de Salud Pública (MISPAS) y el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE).


La investigación arrojó una cifra contundente: el 31.1% de los estudiantes dominicanos sufre de sobrepeso u obesidad. Esto significa que, prácticamente, uno de cada tres niños en edad escolar presenta un peso por encima de lo saludable para su edad y estatura.


Si bien el problema afecta a todo el territorio nacional, la distribución geográfica revela datos alarmantes. La Región Norte (Cibao) lidera las estadísticas con una prevalencia que escala al 35.1%, convirtiéndose en el principal foco de atención para los especialistas en salud pública.


Las dos causas del problema: Dieta ultraprocesada y sedentarismo


Los expertos coinciden en que la obesidad infantil no es un factor meramente genético, sino el resultado de un entorno fuertemente "obesogénico" en el país, impulsado por dos variables críticas:


1. Una alimentación deficiente en nutrientes

El estudio ENPARD reveló que el 45.3% de la población estudiantil mantiene una dieta diaria calificada como poco saludable. El consumo excesivo de azúcares refinados, refrescos, embutidos y alimentos ultraprocesados ha desplazado a las frutas, vegetales y legumbres en la lonchera dominicana. El acceso económico y la rapidez de estos productos han ganado la batalla en la mesa familiar.


2. El sedentarismo tecnológico

La actividad física ha pasado a un plano casi inexistente. Las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estipulan que un niño debe realizar al menos 60 minutos de actividad física moderada a intensa al día. En República Dominicana, solo el 6.9% de los niños y niñas cumple con esta recomendación. El restante 93.1% vive una infancia marcada por el sedentarismo, un factor fuertemente agravado por el aumento del tiempo de exposición a pantallas (tabletas, celulares y videojuegos).


De las aulas al consultorio: Consecuencias médicas inmediatas


La mayor preocupación de los especialistas radica en que la obesidad ya no se evalúa como un problema estético o un asunto que se solucionará "cuando el niño crezca". Las consecuencias médicas se están manifestando a edades cada vez más tempranas.


Pediatras, endocrinólogos y nutricionistas locales reportan un incremento atípico en sus consultas de niños entre los 10 y 12 años que ya presentan patologías crónicas que antes eran exclusivas de los adultos:


  • Prediabetes y Diabetes Tipo 2.

  • Hipertensión arterial infantil.

  • Hígado graso no alcohólico.

  • Problemas ortopédicos debido al exceso de carga en articulaciones en desarrollo.

  • Trastornos psicológicos, como baja autoestima, ansiedad y aislamiento social debido al acoso escolar (bullying).



El llamado a la acción: Una responsabilidad compartida


Afrontar esta crisis requiere desmantelar el mito cultural dominicano de que "un niño gordito es un niño sano". Los especialistas insisten en que la solución no depende exclusivamente de los médicos, sino de una intervención multisectorial urgente:


  • En el hogar: Los padres deben asumir el control de la compra familiar, reduciendo la entrada de bebidas azucaradas y fomentando el consumo de agua y comida real.

  • En las escuelas: Continuar y reforzar las políticas de INABIE para garantizar meriendas escolares saludables y regular de forma estricta los productos que se venden en las cafeterías de los colegios privados y escuelas públicas.

  • En la comunidad: Promover espacios públicos seguros donde los niños puedan jugar, correr y abandonar por unas horas el confinamiento digital.


La obesidad infantil es una hipoteca para la salud futura de la República Dominicana. Si no se frena a tiempo, la próxima generación de adultos dominicanos registrará una expectativa y calidad de vida notablemente inferior debido a enfermedades cardiovasculares y metabólicas completamente prevenibles. La prevención empieza hoy, en la lonchera y en el parque.


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